martes, 10 de abril de 2012

Loco de atar

Luis II de Baviera, el loco arquitecto
En un blog sobre Arquitectura (¿de verdad alguien se sigue creyendo eso de que escribo sobre arquitectura?), no podía dejar de hablar de los locos... Y es que, ¿qué sería de la arquitectura sin la locura? Los grandes monumentos de la Historia fueron construidos por seres megalómanos y egocéntricos que no andaban muy bien de la azotea. Siempre me atrajo mucho la figura de uno de los tantos locos-cuerdos que la Historia nos ha regalado. Me refiero a Luis II de Baviera, el primo de la famosa Sissi, que gobernó aquella tierra a finales del siglo XIX. Fue uno de estos monarcas excéntricos y solitarios que dejó de lado sus obligaciones de gobierno para dedicarse a su verdadera pasión: la arquitectura. A lo largo de su vida emprendió la construcción de tres majestuosos castillos de cuento de hadas:

Castillo de Neuschwastein




Linderhof, Herrenchiemsee y Neuschwanstein. Hace algunos años tuve la oportunidad de visitar el último de ellos, en el que se inspiró el famoso castillo de Disney. En el corazón de un bosque verde se alzaba impresionante reflejando toda la locura, bendita locura, de la persona que lo ideó. Luis II acabó muy mal. Se suicidó junto a su médico y amante tirándose a un lago. Y es que si lo del amor a la arquitectura siempre supo canalizarlo por el buen camino, su amor por otros hombres le causó muchos problemas a lo largo de su vida.
No nos engañemos. La locura siempre, o casi siempre, está causada por el amor. Todos conocemos el famoso ejemplo de Juana la Loca. La hija de Isabel y Fernando tuvo la desgracia de enamorarse hasta las trancas de un mujeriego empedernido, Felipe el Hermoso. Sus continuas infidelidades provocaron en ella ataques de celos, que la Corte y sus súbditos interpretaron como brotes de locura. ¿Quién no ha tenido alguna vez un arrebato celoso? Esta oportunidad fue aprovechada por su marido y por su padre para declararla incapaz de gobernar. La reina propietaria de Castilla fue encerrada en el castillo de Tordesillas donde permaneció desde los 27 a los 76 años. Una mujer traicionada por el poder, por los tres hombres de su vida: su padre, su marido y más tarde su hijo, Carlos I.
Locura y amor siempre han sido sinónimos. Pasión por lo que haces. O Decepción... Traiciones que no llegarás a comprender. Aunque no sabes si realmente te importan... Actos completamente absurdos y carentes de toda lógica. Enamorarte de quién no debes. No saber si amas realmente o a quién. 
En fin ¿Quién no está un poco loco?

Juana I de Castilla, llamada La Loca







viernes, 17 de febrero de 2012

De cuando los españoles gobernábamos en Alemania y nadie nos entendía

España y Alemania no se entienden. Ángela Merkel desconfía de nuestra economía y los españoles desconfiamos de la canciller. Hitler y Franco no se entendieron en Hendaya a pesar de que hablaban el mismo idioma. Parece que estos dos pueblos están condenados a un desencuentro eterno. 
Los españoles, cuando no entendemos algo, decimos que "nos suena a chino". Los alemanes usan la expresión "Das kommt mir spanisch vor", es decir "me suena a español". El origen de esta expresión, parece estar en la Historia.
Fernando I, emperador nacido en España
Todos conocemos la figura de Carlos I de España y V de Alemania. Sin embargo, es menos conocida la historia de su hermano, el infante Don Fernando, que siguió el camino inverso de Carlos. Ambos hermanos eran hijos de Felipe el Hermoso y Juana la Loca. Carlos nació en Gante donde fue criado por la familia de su padre hasta que fue proclamado rey de Castilla y Aragón. Fernando, en cambio, había nacido en España, donde fue criado por su abuelo Fernando el Católico, que hasta el último momento se pensó aquello de desheredar al mayor y nombrar rey al pequeño. Pero finalmente es Carlos quien reclama el trono. Llega a España sin hablar una palabra de castellano y rodeado de colaboradores, por cierto borgoñones y alemanes, a los que pretendía dejar al mando mientras él reclamaba la corona imperial. Los españoles no entendíamos la manera de gobernar de los alemanes y así lo señala un caballero castellano en las Cortes de la Coruña de 1520:
"Ahora ha vuelto a España la gloria que tiempos pasados estuvo dormida. Dicen los que escribieron el loor de ella que cuando las otras naciones enviaban tributos a Roma, España enviaba emperadores. Envió a Trajano, a Adriano y Teodosio y ahora vino el imperio a buscar emperador a España, y nuestro Rey de España es hecho por la gracia de Dios, rey de Romanos y emperador del mundo."
Finalmente, Carlos, comprendió que para gobernar un reino tan levantisco como el nuestro no podía hacerlo desde fuera y decidió quedarse a vivir entre nosotros. Para evitar a su hermano la tentación de  querer hacerse con la corona española lo casó con una princesa centroeuropea y lo mandó bien lejos.
Cuando Carlos I abdica divide sus posesiones en dos mitades: los reinos españoles para Felipe II, los alemanes para su hermano Fernando. Esta fue la manera en los caminos de ambos hermanos se cruzaron: el que nació en Gante acabó gobernando España y el que nació en España acabó reinando en Alemania. 
No fue Fernando I el único español que se hizo con la corona imperial alemana. Su hijo Maximiliano II se crió en Madrid con su primo Felipe II. También el sucesor de este, Rodolfo II se educó en la Corte española.
Al parecer, a estos tres monarcas se les escapaba de vez en cuando alguna palabra en español, lo que provocaba el desconcierto de la Corte. También había ocasiones en las que el emperador adoptaba una decisión que no era comprendida por sus ministros o los nobles alemanes, entonces también se usaba la expresión "Das kommt mir spanisch vor" (me suena a español) para señalar que esa decisión nunca la habría tomado un alemán.
Ahora las tornas han cambiado. Los españoles ya no decidimos nada en Alemania, sino más bien al revés, son ellos los que deciden por nosotros. Así que ya sabéis: si os echan del trabajo, si os reducen el sueldo o si  recortan vuestros derechos, siempre podéis decir "me suena a alemán".


Dedicado a mi prima María y a su familia, que son un puente entre España y Alemania, dos pueblos que hablan idiomas distintos, pero que están condenados a entenderse. 


miércoles, 28 de diciembre de 2011

Nadar en la superficie

Este es un blog de arquitectura muy peculiar. Hecho por un apasionado de la arquitectura que no es arquitecto. Escrito por un constructor de palabras que aún no es periodista. Construido por un artista frustrado que en algún momento se hizo historiador del arte. Por eso no podía dejar de acercarme a la arquitectura a través de la pintura y buscar en ello la arquitectura de mi interior...
Casi todo el mundo conoce el Pop Art, ese amable y publicitario estilo artístico de los años 60, con latas de sopa de tomate, cuadros multicolores de actrices de Hollywood y cómics enmarcados. El Pop Art quizás sea el estilo artístico más genuinamente americano. Refleja perfectamente lo que fue la sociedad de aquel momento y quizás también la actual. Pero no solo los estadounidenses lo cultivaron, y muchos europeos se vieron pronto atrapados por él. El británico David Hockney fue uno de ellos. Cuando llega a los Estados Unidos comienza a reflejar lo que significa para él California: la luz, la modernidad, el consumo, la publicidad, el estilo de vida, su Arquitectura.
Quizás su cuadro más conocido de este periodo sea A Bigger Splash. Una composición sencilla, a base de líneas planas. Un trampolín, una piscina, una moderna y sencilla vivienda de una planta, el cielo azul y luminoso y dos palmeras que rompen la horizontalidad. Todos elementos secundarios y accesorios que no logran distraernos del verdadero protagonista de la obra. ¿Una persona? No la vemos. Está zambullida debajo del agua. Pero ha dejado su huella en la superficie, un gran "splash".

Este cuadro ha fascinado a generaciones de artistas. Pedro Almodovar hace un genial homenaje a Hockney en La Mala Educación, cuando Gael García se tira a la piscina por encima de la cabeza de Fele Martínez.

En la Arquitectura de mi interior también hay una gran piscina. Este cuadro la retrata. A mi no me podréis ver pero estuve en él hace solo un segundo, el chapuzón os da la pista. Yo estoy abajo, en las profundidades. Ese siempre ha sido mi lugar. Ese ha sido siempre mi defecto. Incapaz de nadar en la superficie. Siempre exigiendo a los demás que se tiren de cabeza. El cuadro de Hockney encierra en su aparente simpleza una tarea compleja. "Me llevó dos semanas pintar un evento que dura dos segundos", dijo el pintor. Quizás sería mucho más fácil quedarse siempre en la superficie. Sentarse en el trampolín y jugar a chapotear. Disfrutar con las ondas que se dibujan sobre el agua. Bucear es incómodo. Si pasas demasiado tiempo debajo del agua llega un momento que no puedes respirar. Cuando uno se tira demasiadas veces de cabeza en una piscina acaba agotado, cansado de realizar tanto esfuerzo para nada. 
Todo es mejor para la gente que permanece en el borde de la piscina, al calor del sol, sin descubrir que hay en lo profundo, sin descubrirse tampoco a los demás.
Las ventanas de la casa de Hockney reflejan el exterior, unas palmeras, unos edificios, pero no nos da ninguna pista de lo que hay dentro. Tengo que encargar unos cristales como estos. Está claro que es muy útil eso de que nadie pueda adivinar lo que hay en tu Arquitectura de interior. Pero creo que para eso ya es tarde...
No me busquéis por un tiempo porque no me váis a encontrar. Estaré una temporada en el fondo de la piscina. Y aunque parezca por ello que me encuentro en las profundidades, nada más lejos de la realidad. Estaré en la superficie, más que nunca. Aunque la arquitectura de mi interior tendrá esta vez unos amplios ventanales de cristales tintados.

martes, 18 de octubre de 2011

Sobre el fin de ETA

"Han hecho sufrir a mucha gente durante 40 años y ahora lo tienen que pagar". "No soportaría verlos sentados en el Parlamento, no son verdaderos demócratas". "Han pasado muchos años y aún hoy sin incapaces de condenar con contundencia". "Para superar tantos años de dolor debemos mirar hacia el futuro, sin abrir las heridas del pasado". "Hay que perdonar, pero no podemos olvidar". "Deben pedir perdón". "Tienen que ir todos a la cárcel".
Todas estas frases fueron pronunciadas alguna vez, quizás por muchas bocas diferentes, tal vez por ninguna en concreto. Se referían al final de una dictadura, resultado de una guerra atroz entre hermanos. Apuntaban al franquismo. ¿Pensábais que estaba hablando de otra cosa, verdad? Aludían a 40 años en los que hubo dos bandos diferenciados: vencedores y vencidos. Corría el año 1977 y surgió lo que se ha venido a llamar el "espíritu de la transición". Había gente incapaz de olvidar todo lo que había ocurrido en cuatro décadas de un régimen totalitario. Existían personas que se aferraban al poder y no soportaban escenificar su propia derrota, el final de un régimen que les había hecho élite durante todo ese tiempo. Y, finalmente, hubo una serie de personalidades que supieron buscar el equilibrio, un pueblo generoso que supo priorizar: haciendo todo paso a paso, sin que pareciera que el franquismo hacía concesiones ante la Democracia, pero a la vez intentando contentar a los que tenían sed de justicia (incluso, porque no decirlo, de venganza, es un sentimiento tan humano como cualquier otro). No fue algo fácil, pero el resultado fue una ejemplar y pacífica transición.
Han pasado más de 30 años y estamos en la misma tesitura. Las frases que inician esta entrada vuelven a repetirse para hablar del fin de un movimiento terrorista precisamente iniciado en los últimos años de aquella dictadura. Hay voces que exigen que se haga justicia (con toda la legitimidad del mundo), que los terroristas pidan perdón, que reconozcan el profundo dolor que han causado a las víctimas. Parece que son peticiones lógicas, humanas y totalmente coherentes. También lo fueron las de aquellas víctimas del franquismo que querían que los asesinos de sus padres fueran a la cárcel, que los sicarios del régimen de Franco pidieran perdón por el dolor causado. El espíritu de la transición no permitió nada de eso, y se prefirió que para avanzar hacia la Democracia, había que mirar hacia otro lado. Aquella decisión de nuestros padres hoy es puesta en duda por muchos de nosotros. Quizás sea muy fácil opinar desde la perspectiva actual. Para conseguir consolidar aquella débil Democracia había que ir restándole poder al franquismo paulatinamente, sin que pareciera que nada estaba cambiando. Probablemente hubo miedo a que castigando a los hijos del régimen, la Democracia nunca llegara. Había tantas ganas de Democracia que se optó por el perdón.
¿Y ahora? ¿Hay tantas ganas de Paz como para optar por el perdón? Quizás sea un poco pronto para hablar de ello, aún no se ha producido un gesto conduntende por parte de ETA.

Todo esto me produce sentimientos contradictorios. Entiendo a las víctimas y su desconfianza. Todos los españoles tenemos dudas de que esta sea la definitiva. Puedo incluso entender, no sin cierta repulsión, a los aberztales que ven como lo que para ellos era una verdad mantenida durante décadas se desmorona. Es dificil reconocer que uno ha estado equivocándose durante tanto tiempo. Ojalá fuera así. Resulta irónico pretender que alguien reconozca de un día para otro ser un asesino, cuando cuarenta años, depués hay quien todavía tiene reparos en hablar del franquismo como una dictadura, y es incapaz de condenarlo. Aún nadie ha pedido perdón por el dolor causado por el franquismo. ¿Serán capaces los terroristas de pedir perdón?
Quizás la lección que debamos extraer de nuestros ancestros sea la del equilibrio. Nos enfrentamos a una "Segunda Trasición". La del estado de guerra a la paz. Y en esta delicada situación cualquier movimiento en falso puede ser peligroso. No vale una rendición sin condiciones por parte del Estado, tampoco vale ser intransigentes. Firmeza y cautela, ampliud de miras y equilibrio.
En fin, parafraseando al presidente del Gobierno:
"Merecería la pena la generosidad si así lográsemos la paz".
¿He dicho presidente? Perdón, quería decir expresidente, fue José María Aznar quién dijo esto en mayo de 1998.
Su secretario de Estado de Seguridad también dijo por entonces: ""La palabra rendición total es profundamente ajena a lo que puede suponer la posición del Gobierno en torno a ETA", "El proceso y el procedimiento serán largos. No podrá haber nunca ni vencedores ni vencidos".
Como dijo aquel: "No hay nada nuevo bajo el sol".
Los españoles debemos afrontar el reto de construir la arquitectura de interiores más compleja, la infraestructura más ambiciosa de nuestra Historia, un inmenso edificio de la Paz que el genial Picasso imaginó en forma de paloma.

lunes, 10 de octubre de 2011

La germanización de Cataluña

En los últimos días hemos asistitido a diversas declaraciones insultantes hacia los andaluces por parte de los máximos responsables de la coalición nacionalista Convergencia i Unió. No es nada nuevo, ni exclusivo de la clase política de esa comunidad. La presidenta de la Comunidad de Madrid nos comparó con animales de corral, Ana Mato calificó de analfabetos a nuestros niños y hasta un jiennense, Cristóbal Montoro, que encabezará las listas por Sevilla en la próxima cita electoral, nos llamó vagos. El afán de insultarnos tampoco es exclusivo de la derecha, también desde Esquerra Republicana se puso en duda la honradez fiscal de los ciudadanos andaluces.
En definitiva, estamos acostumbrados a recibir insultos y calumnias procedentes de los más diversos orígenes. La novedad viene en esta ocasión dada porque ha sido muy breve el intervalo de tiempo en el que se han concentrado estos insultos y que además la procedencia de todos ellos ha sido la misma: la cúpula de CIU. El partido de gobierno de Cataluña está intentando vender una idea que desgraciadamente muchos ciudadanos, incluidos algunos andaluces, están dispuestos a comprar. Mas y Durán i Lleida parecen desesperados por justificar su política de recortes causada por una endémica mala gestión de la fiscalidad en aquel país. Y a la hora de buscar los culpables de esa mala administración, en vez de buscarlos en casa, han recurrido a atribuirlo a factores externos. ¿Quién tiene la culpa de que los ciudadanos de Cataluña no pueda disfrutar de una sanidad de primera? España, los inmigrantes y, por supuesto, los andaluces y extremeños.
En el imaginario de este país persiste la idea de que ellos son los que más impuestos pagan y los que menos reciben. Muchos sostienen que su esfuerzo fiscal solo sirve para pagar los excesos y el derroche de las vagas comunidades del sur. La publicación de la balanza de pagos hace algunos años demostró que ese tópico era falso y que los andaluces aportamos a las arcas estatales casi el mismo dinero que percibimos, cosa que no ocurre en Galicia ni en Castilla y León, por poner algún ejemplo y que, ni mucho menos, somos la Comunidad autónoma que más percibe del Gobierno Central. Aún así, parece lógico que el Estado invierta más en los lugares donde más se necesita. Es como si los vecinos de los Remedios (barrio alto de Sevilla) quisieran que el Ayuntamiento inviertiera más en su barrio por aportar ellos más a las arcas municipales. La administración debe inviertir donde son necesarias las infraestructuras con independencia del nivel económico de sus vecinos.

La balanza fiscal sitúa a Andalucí a mitad de la tabla frente al tópico nacionalista de que estamos a la cola.

Sin embargo, hay una clase política empeñada de cara a las próximas elecciones en confrontar a los ciudadanos de diferentes comunidades. Mas y Duran i Lleida parecen empecinados en sembrar el odio de los catalanes a todo lo que viene de fuera, alimentando un sentimiento de superioridad del que es incapaz de reconocer los errores propios atribuyéndolos a lo que viene de fuera. Los nacionalistas han seguido el ejemplo de los políticos alemanes, que culpan de todos los males europeos a los países del sur (Grecia, España, Portugal e Italia) con tal de no reconocer las arriesgadas operaciones que sus entidades financieras emprendieron precisamente en estas naciones. Si un catalán quiere desarrollar cierta empatía hacia lo que sentimos los andaluces cada vez que se nos insulta, solo tiene que escuchar los despectivos comentarios de un alemán hacia la manera de trabajar de los propios catalanes y el resto de los españoles. Ese mismo espítitu de solidaridad paneuropea que reclaman las asociaciones de empresarios catalanes, podría servirles de ejemplo para comprender la solidaridad interterritorial del sistema autonómico. Y es solidaridad, es decir, justicia social, y no caridad, ni ningún regalo.
¿Recordáis el asunto de los pepinos? Alemania fue incapaz de reconocer el error propio y no dudó en atribuirlo a los ineptos agricultores españoles. Finalmente se demostró que la procedencia del virus estaba en la infalible tierra germana. Lo mismo hacen los responsables de CIU, no saben asumir sus propias responsabilidades y la de sus antecesores en el Govern. Se enfrentan a una insostenible situación económica de la que la Generalitat (ocupada por diferentes signos en los últimos años) ha sido la principal culpable. Pero en vez de reconocer el error propio con humildad y realismo , desarrollan un discurso xenófobo, trasnochado y calumnioso en el que los andaluces somos los grandes perjudicados. Durán i Lleida es una persona inteligente y que mide muy bien sus palabras. No parece lógico que sus desafortunadas declaraciones fueran el producto de un "calentón", de la misma manera que las palabras del president Mas, en sede parlamentaria, no podían responder a un "comentario informal", como él lo calificó. Estamos ante unos ataques deliberados e intencionados. ¿A quién le habla CIU? ¿Quién está dispuesto a comprar su discurso despreciativo? La respuesta a esa pregunta la tendremos cuando sepamos cuantos diputados de este partido se sentarán en las Cortes a finales de este año.

Mitos y realidades sobre el PER

Recupero un texto sobre el PER que publiqué hace unos meses:

"En los últimos días se ha escuchado mucho sobre el famoso PER (PLAN DE EMPLEO AGRARIO) y sobre Andalucía y Extremadura una tierra de la que muchos piensan (tristemente incluso algunos andaluces) que vive del subsidio y que son económicamente inoperativas. No soporto escuchar a mi alrededor ciertas cosas que provienen de un desconocimiento total de lo que es el PER y la tendencia que se tiene a confundirlo con el subsidio agrario.
- ¿qué es el PER? El PER no es una ayuda económica directa a los desempleados agrarios, si no que, como su nombre indica, es un plan provisto de unos fondos que el gobierno central da directamente a los ayuntamientos con excesiva dependencia de la agricultura y sin industria en un número determinado de kilómetros alrededor. Con esos fondos se emplea a jornaleros (es decir, empleados agarios discontinuos) en labores de infraestructura para estos pueblos. Con lo cual las personas que se benefician del PER tienen que trabajar.

- ¿qué es el subsidio agrario? Lo que la gente llama incorrectamente PER es el subsidio agrario, es decir, una ayuda por desempleo en el sector agrario. Algunos tópicos que se dicen en torno a él son:

1. Solo se aplica en Andalucía y Extremadura. Esto no es cierto, se aplica a todos los jornaleros en situación de desempleo, pero de los 800.000 jornaleros (trabajadores del campo en situación discontinua) 600.000 están en estas dos comunidades. ¿la razón?: histórica. Mientras que en el norte la agricultura se basa en pequeñas parcelas que trabajan sus propietarios, en Andalucía y Extremadura hay grandes latifundios que trabajan empleados fijos o temporales (estos últimos son los jornaleros).

2. ¿qué hay que hacer para cobrar el subisidio? Cotizar a la seguridad social en el régimen especial agrario durante el año anterior a la percepción de la ayuda y en el año vigente. Es decir, hay que pagar 66 euros al mes a la seguridad social durante dos años (unos 1.600 euros en total aporta cada jornalero a la seguridad social) para percibir luego durante un máximo de 6 meses un máximo de 400 euros. Es decir, un máximo de 2400 euros al año. Durante esos dos años no puedes trabajar en ninguna otra cosa o pierdes el derecho al subsidio. Con lo cual es irreal que una persona pueda vivir con 2400 euros al año, lo que fomenta la economía sumergida.

3.¿Es un despilfarro?. Yo no lo considero asi... Los 66 euros al mes que cotiza cada jornalero soportan casi la mitad de lo que le cuesta al Estado el subsidio, que solo supone el 1.8% de todas las ayudas por desempleo que se perciben en España. Por ejemplo, las ayudas por desempleo de los desempleados de la industria automovilística catalana cuestan mucho más dinero al Estado.

4.El Fraude. Lo que da mala imagen a el subsidio es la existencia de fraude en cuanto a las 35 peonadas que hay que cumplir para percibirlo. Hay quien no las realiza y un empresario se las firma. También hay personas que realizan durante el resto del año otros trabajos en economía sumergida y siguen cobrando el subsidio. Las administraciones deberían de perseguirlo más contundentemente.

Mi opinión:

- El PER como ayuda a los municipios de dependencia agrícola que emplea a los desempleados en labores de mejora de las infraestructuras locales es algo muy necesario y debe de continuar hasta que logremos crear industrias alternativas en estas zonas. Con ello evitamos el éxodo rural que se ha producido en otras comunidades como Castilla y León.

- El subsidio agrario tuvo su razón de ser en el momento de su fundación en los 80 porque estaba dirigido a una población rural analfabeta y con escasas oportunidades en otro sector. Un chico de 20 años en la actualidad puede tener otras oportunidades pero cobrar el subisidio le limita a no poder trabajar en otras cosas durante el año. Pero lo que está claro es que cobrar el subsidio no es ninguna suerte ni ningún regalo, todo lo contrario supone una carga que limita las capacidades de desarrollo de la población."

miércoles, 24 de agosto de 2011

Los Mayas y el Estado Social

Los mayas han aportado a la historia de la arquitectura emblemáticas obras y soluciones. Su contribución a diferentes campos de la ciencia y las artes solo ahora se empieza a valorar. En esta entrada hablaremos de como los mayas pronosticaron hace cientos de años el colapso de otra construcción: la del Estado Social.

La cultura maya señalaba 2012 como la fecha en la que los acontecimientos precipitarían el fin del mundo. Esta predicción ha sido aprovechada por cineastas, novelistas y místicos para pronosticar acontecimientos apocalípticos que irían de las catástrofes naturales a la invasión alienígena. Personalmente nunca he sido muy dado a la ciencia ficción, ni a lo sobrenatural. Aunque coger el periódico cada mañana te hace pensar que quizás los mayas no andaban tan desencaminados...
Bromas aparte, lo que se nos hace evidente es que vivimos una época convulsa, un cambio de ciclo, quizás el fin de nuestro mundo, del mundo tal y como lo conocemos. La sociedad en la que vivimos nació a mediados del siglo XX. Después de dos guerras mundiales y del crack del 29, las naciones europeas propiciaron el nacimiento de un modelo político al que llamaron el Estado Social. Era un paso más en la evolución desde el Estado democrático, que cogía lo bueno del comunismo y lo menos malo del capitalismo. No solo se garantizaba la igualdad y el derecho a la participación, como había ocurrido hasta el momento. Ahora se apostaba por la redistribución de la riqueza y por otorgar a las administraciones una capacidad asistencial que eliminaba las desigualdades y garantizaba los derechos ciudadanos, en el marco del libre mercado.
Este modelo nos ha servido, con sus virtudes y sus defectos, durante más de 50 años. Gracias a él, los ciudadanos hemos sobrevivido a las continuas crisis cíclicas de un sistema imperfecto como el capitalismo. El derecho al paro o a la jubilación, la asistencia sanitaria o la educación gratuita, se han convertido en la seña de identidad de un modelo político europeo que evitaba la sangrante desigualdad de otros patrones como el estadounidense.
Llegados a la época actual, a las puertas de la cabalística fecha de 2012, el modelo que hemos seguido durante más de seis décadas parece estar agonizando. Las economías mundiales se desmoronan ante la estupefacción de los analistas. Lejos de superar las crisisis cíclicas que sacuden  al capitalismo desde su nacimiento, la situación ha empeorado. Unos pocos especuladores han acumulado tanto conocimiento de cómo funciona el sistema, que aprovechan sus movimientos para enriquecerse aún a costa de hacer colapsar a naciones enteras. Sin embargo, el diagnóstico de los gurús no centra sus sospechas en el propio capitalismo y su funcionamiento, sino que ponen en duda la sostenibilidad del Estado Social. Ahi está el error. El capitalismo siempre ha fallado y el Estado Social ha sido el elemento regulador de sus errores. Si ahora renunciamos a él estaremos desprotegidos ante la voracidad de los especuladores.
¿Cuáles pueden ser las consecuencias de esto? La sociedad está alcanzando un hastío cada vez más radical. La desconexión entre ciudadanía y clase política ha alcanzado límites insospechados. Si la crisis del 29 alimentó movimientos totalitarios como el nazismo, el fascismo y el comunismo, ¿qué puede ocurrir ahora? Eso no lo podemos saber. Bueno, quizás los mayas si lo sabían...