miércoles, 23 de octubre de 2013

Joselito, Belmonte y la revolución de la arquitectura en Sevilla

Las primeras décadas del siglo XX fueron un periodo apasionante para la ciudad de Sevilla. Una exposición que estos días se celebra a caballo entre la Alameda y Triana nos acerca a esta época de transformaciones desde una perspectiva diferente: la Tauromaquia. La edad de oro del toreo, auspiciada por Joselito el Gallo y Juan Belmonte, trascendió a otros aspectos de la sociedad hispalense, entre los que se encuentra la arquitectura. 


Cartel de la exposición
Dos toreros, dos maneras de entender la vida, dos barrios, una ciudad. Si mezclamos todos estos ingredientes tenemos como resultado "Joselito y Belmonte, una revolución complementaria (1914-1920)". Se trata de una interesante exposición para la que el ICAS ha utilizado dos sedes: el antiguo convento de Santa Clara, en la Alameda, antiguo barrio de El Gallo, y el castillo de San Jorge en Triana, zona de la ciudad que fue cuna de Juan Belmonte. 
La muestra nos presenta a estas dos figuras del toreo como los precursores de la tauromaquia moderna, los impulsores de una revolución que estaba presente en otros muchos campos de la sociedad sevillana de esta época. La ciudad vivió en esto años previos a la Exposición Universal de 1929 una profunda transformación urbanística que también estuvo vinculada al mundo del toro. 
Monumental y perspectiva del barrio de Nervión
En la exposición podemos ver algunas fotos de la desaparecida plaza de la Monumental, coso vinculado a la figura de Joselito. Son muchos los sevillanos que desconocen que Sevilla contó con dos plazas de toros. La Monumental fue construida en el incipiente barrio de Nervión en 1918. Su vida fue efímera, porque problemas estructurales llevaron a cerrarla al público solo tres años después. La plaza fue completamente derribada en 1930. La Monumental era el doble de grande que la Maestranza y fue el gran fracaso arquitectónico de José Espiau, el arquitecto que todos conocemos por ser autor del Hotel Alfonso XIII.
Construir una plaza de toros para Joselito el Gallo solo fue una muestra de las grandes locuras que la sociedad sevillana emprendió en las primeras décadas del siglo XX. Muchos arquitectos y urbanistas plantearon al Consistorio la necesidad de hacer una ciudad moderna, fuera del casco histórico, cuyas calles estrechas resultaban incómodas para los nuevos vehículos motorizados que empezaban a proliferar. 
Restos de la Monumental en Avenida  Eduardo Dato
Frente a la Plaza de Toros de la Monumental el gran Aníbal González empezó a construir un nuevo templo de dimensiones catedralicias, la Basílica de la Milagrosa, equivalente a la Sagrada Familia de Barcelona (si quieres saber más sobre este proyecto lee el post "Cosas sin terminar" ). De esta manera, Nervión hubiera sido un nuevo centro para Sevilla, con una nueva Catedral, una plaza de toros y viviendas más cómodas y espaciosas. El plan era abandonar un casco histórico viejo e incómodo, tal y como se hizo en Barcelona dejando el Barrio Gótico y construyendo una nueva ciudad en el Ensanche. 
Lo único que nos queda de la Monumental, que fue templo de Joselito el Gallo, es un trozo de una de sus puertas, que se conserva en la Avenida de Eduardo Dato frente al parque de la Buhaira.



En definitiva, la visita a la exposición "Joselito y Belmonte, una revolución complementaria" nos acerca a un periodo interesantísimo de la Historia de nuestra ciudad y a estas dos grandes figuras del toreo. Los amantes del arte podrán disfrutar de dos maravillosos retratos que Ignacio Zuloaga dedicó al Pasmo de Triana. Los cofrades "hartibles" admirarán los capotes de ambos toreros transformados en sayas de las dolorosas de la Macarena y el Patrocinio. 

La muestra estará abierta hasta el 15 de diciembre y el horario de ambas sedes, en el Espacio santa Clara y el castillo de San Jorge, es de martes a sábado de 10 a 14 horas y de 17 1 20. Los domingos el horario es de 10 a 14. Los sevillanos no pagan entrada.  Para más información podéis hacer clic sobre el siguiente enlace

viernes, 21 de junio de 2013

Cristina, María Antonieta y el asunto del collar

Cristina y María Antonieta comparten muchas cosas. Aunque a las dos les separan 200 años, ambas pertenecen (la segunda, por su marido) a la familia Borbón. Una dinastía que no ha aprendido una valiosa lección a lo largo de su Historia: el asunto más anecdótico, puede llevarte a la ruina. 


La infanta Cristina
La historia de Cristina, las fincas y el DNI, va camino de convertirse en el culebrón del verano, aún cuando éste todavía no ha comenzado. Sin duda, nadie puede resistirse a una opereta tan interesante.Más cuando se tiene un narrador de dicción tan sugerente como la del ministro Montoro. La de su tatatatarabuela María Antonieta (sí,  la de la guillotina) también tuvo todos los ingredientes de folletín enrevesado en el que vale la pena detenerse por unos instantes. 

Pongámonos en situación. Corría el año 1782 y unos prestigiosos joyeros parisinos no paraban de lamentarse por su mala suerte. Reinando Luis XV, el riquísimo monarca había encargado para su amante el más lujoso collar de diamantes que había existido nunca. Ya fue mala suerte que el rey se muriera y nunca pudiera recoger el encargo. Los joyeros se lo ofrecieron al sucesor del fallecido monarca, Luis XVI. Pero, a pesar de que a su mujer, María Antonieta, le encantaba el susodicho collar, consideraron que era demasiado caro (ya existía por entonces la austeridad) y no lo llegaron a comprar. 

María Antonieta de Francia
Una antepasada de Bárcenas, la condesa de Valois de la Motte, vió en este hecho un negocio  o timo, según se quiera llamar, seguro. Se plantó ante un cardenal que por entonces andaba enemistado con la reina y le dejó caer, así, como quien no quiere la cosa, que si el prelado le prestaba el dinero del collar a la reina, esta intrigaría para hacerlo primer ministro de Francia. La condesa, que aseguraba ser amiga íntima de María Antonieta, consiguió engañar al pobre cardenal, que le prestó el dinero con el que supuestamente obtendría el favor de la esposa de Luis XVI.. Cuando todo el asunto se descubrió, la Valois ya estaba muy lejos, en Inglaterra, con el collar. María Antonieta montó en cólera porque habían usado su nombre para consumar una estafa. Pero aireando el asunto solo consiguió desprestigiar su imagen ante el pueblo, que vio reflejados en estos acontecimientos las corruptelas e intrigas de la Corte de Versalles. En definitiva, todo este asunto, el del collar de la reina, fue considerado el detonante de lo que ocurriría solo siete años después, con el comienzo de la Revolución Francesa.
El collar de la reina

Si algo tendrían que haber aprendido los Borbones a lo largo de estos siglos, es que el acontecimiento más superficial, la anécdota más insignificante, puede desatar la tormenta. Juan Carlos pareció captar la idea cuando una inoportuna caída en África le retiró el favor popular. Los españoles en eso nos parecemos a los franceses de finales del XVIII. Podemos perdonar un yerno ladrón, un Jefe de Estado con cuentas en Suiza o un monarca que cobra comisiones por mediar en operaciones financieras. Pero no, lo de cazar elefantes con una princesa alemana, son palabras mayores. 
Pero el fenómeno parece haberse extendido a otras zonas del mundo. Los turcos se levantan contra su gobierno porque tratan de destruir un parque en Estambul. Los brasileños se tiran a la calle por la subida del precio del autobús. No es que el mundo este loco, el hecho es que la sociedad se despierta. Y, en estas etapas, las de cambio de ciclo, los acontecimientos más mínimos, la circustancia más anecdótica desata un huracán de consecuencias inesperadas. 
Un collar de diamantes provocó la caída del Antiguo Régimen y el inicio de la Edad Contemporánea. ¿Cuál será la gota que colme el vaso en esta ocasión? ¿Qué  acontecimiento hará colapsar nuestro actual sistema para dar comienzo a una nueva etapa?

martes, 14 de mayo de 2013

España, diagnóstico: asesinato

"Entre todos la mataron y ella sola se murió" La España nacida de la Transición muestra la sintomatología de un moribundo. Ya son pocos los que se atreven a negar su carácter terminal. ¿Quién es el responsable de este desaguisado? ¿Los políticos? ¿la monarquía? ¿los sindicatos? ¿Merkel? Agatha Christie bien podría publicar una nueva versión de Diez negritos en 2013.

Comenzamos la semana con unos sondeos electorales que demuestran que algo se está moviendo en este país. Ese bipartidismo, que había funcionado como un reloj suizo durante los últimos 35 años, ya no da más la hora. Los ciudadanos han dejado de creer en un PP-PSOE que vive sus horas más bajas y comienzan a explorar nuevas recetas. IU y UPyD suben espectacularmente. El voto en blanco alcanza cotas hasta hace poco inimaginables.
Sondeo de Metroscopia para El País. Mayo de 2013.

Los partidos hasta ahora mayoritarios sufren una división interna sin precedentes. La propia maquinaria de la partitocracia oculta esa guerra fratricida que viven populares y socialistas, pero las evidencias no dejan de mostrarse ante nuestros ojos. A Esperanza Aguirre no le tiembla la voz a la hora de decir que el PP no tiene un problema de comunicación, sino de convicción, la convicción del ministro de Hacienda. El presidente gallego Núñez Feijoo tampoco se corta a la hora de criticar a sus compañeros de partido. Tanto más cuando han salido a la palestra unas fotos suyas con un narcotraficante hace más de 20 años. Unas instantáneas que salen a la luz en una coyuntura extraña, pasadas las elecciones. En un momento que parece pensado más que para beneficiar a la oposición, para truncar su carrera de ascenso dentro de su propio partido.
¿Quién filtró las imágenes de Feijoo con un narco?
El principal partido de la oposición está en un estado todavía más desastroso. Con un secretario general incapaz de ejercer algo que se parezca al liderazgo y la tibieza de quien quiere contentar a todos sin disgustar a nadie. La indefinición ha alcanzado cotas surrealistas en Cataluña, donde el juego de la "puta y la Ramoneta" puede llevar a los socialistas a la tumba.
¿Es posible la fragmentación de los dos grandes partidos? El futuro nos lo dirá. Algo que nos parece imposible en este momento quizás nos parezca normal en el futuro. No sería extraño que viviéramos una escisión de la derecha liderada por la rama más conservadora del Partido Popular. Tampoco sería imposible que las desavenencias catalanas llevaran al colapso socialista. 
Entonces, ¿qué podemos esperar del futuro? Seamos realistas. Asumámoslo.  No podemos seguir actuando como el protagonista de Psicosis y hacer como que no percibimos el insoportable hedor del cadáver de nuestra madre, España. La Democracia ha muerto, viva la Democracia. Reinventémosla. 
Si las previsiones que nos auguran los últimos sondeos se cumplen, ninguno de los partidos representados en el Parlamento logrará la mayoría necesaria para formar un gobierno.Quizás el escenario más recomendable sea un gobierno de concentración nacional en el que estén representados todos y que abra un periodo de reflexión constituyente que nos lleve hacia un nuevo periodo. Suena a ciencia ficción, pero el estado de emergencia nacional que vivimos nos hará vernos en esta situación  más tarde o más temprano. 

lunes, 25 de febrero de 2013

La soledad del poder

Se ha hablado mucho sobre la "erótica del poder", pero son pocos los que han reflexionado sobre su antónimo. ¿Están solos nuestros líderes? ¿Siente Rajoy la mirada inquisidora de sus compañeros de partido?  Cuando alguien es poderoso tiene dudas hasta de su sombra. Existe un momento en el que esa soledad es todavía más acusada. Ocurre un instante antes de que el árbol caiga. Todo el mundo da un paso atrás para que el batacazo no se los lleve por delante.

Aznar y Aguirre durante la votación para reelegir a Rajoy 
¿Se puede obligar a dimitir a un líder? La Historia nos regala numerosos ejemplos. En España, sin ir más lejos, Adolfo Suárez tuvo que renunciar después de que una fallida moción de censura presentada por los socialistas evidenciara la falta de apoyos en su propio partido. Hasta la todopoderosa Margaret Tatcher fue obligada a abandonar el número 10 de Downing Street después de que sus compañeros el partido conservador la presionaran. 
Mariano Rajoy sabe que tiene a los enemigos en casa. La verdadera oposición no es un partido socialista débil y quemado. Sus principales oponentes tienen despacho en Génova, 13. Ya se lo demostraron en 2008 en el Congreso de Valencia. Rajoy había perdido sus segundas elecciones frente a Zapatero.  Aznar, que cuatro años antes lo había nombrado sucesor, parecía dar muestras de arrepentimiento. Todos tenemos en  el recuerdo la entrada triunfal entre aplausos de José María Aznar en el plenario del Congreso y el gesto feo de negarle el saludo a su delfín. 
Pero Rajoy salió reforzado de Valencia, donde logró zafarse del aznarismo. Desde entonces puso en práctica una nueva manera de ejercer el poder: el liderazgo delegado. Rajoy no impone su voluntad de manera directa en ninguno de los ámbitos de su vida. Para controlar el partido tiene a Dolores de Cospedal. Para controlar el gobierno tiene a Soraya Sáenz de Santamaría. Son dos manos derechas que, según dicen las malas lenguas, no se llevan nada bien. 
Si alguien quisiera debilitar al presidente, sabe que para ello debe pasar por encima del cadáver de su Secretaria General. No es extraño, por tanto, que los papeles de Bárcenas hayan buscado poner en duda, no solo la credibilidad de líder del PP, sino también de su número 2. Y los recientes acontecimientos le han hecho mucho daño a la presidenta castellanomanchega. Los españoles estamos acostumbrados a tener un premier no muy dado a las apariciones públicas. Pero esa carencia venía compensada por una "superwoman" capaz de presidir una comunidad autónoma, ser secretaria general de un partido y comparecer cada día ante los medios de comunicación. Por eso no puede sino extrañarnos que en las últimas semanas Cospedal esté desaparecida
¿Concluirá Rajoy la legislatura? Aunque parezca difícil no es imposible. El presidente es un maestro en el arte de la espera. Los mayores éxitos de su trayectoria política se basan en la paciencia. Esa parece su estrategia en el momento actual. Absoluto silencio. ¿Funcionará? Los españoles estamos acostumbrados a dejar pasar, pero ¿lo permitirán desde fuera? Ya tenemos la experiencia en Italia de un presidente europeo que incomodaba a los mercados y fue invitado gentilmente a abandonar el sillón. 


martes, 19 de febrero de 2013

Este país es una ruina

España es un enfermo en estado terminal. El Estado sufre un fallo multiorgánico que no deja títere con cabeza. Nuestro país es uno de esos edificios vetustos y monumentales, en los que el hedor de los sótanos hace muy difícil la vida diaria, en los que la inestabilidad de los cimientos hace peligrar su estructura. Si no confiamos en la monarquía, ni en el Gobierno, ni en la oposición, ni en la Justicia, ¿en quién creemos?
Torre España entre nubes

En este Blog de arquitectura hemos dedicado muchas líneas a la construcción de grandes edificios, pero nunca a su destrucción. El tema que nos ocupa hoy es precisamente éste, cuando esas grandiosas arquitecturas que tanto nos han impresionado, colapsan y caen. Nos ocurrió hace algunos años con las Torres gemelas de Nueva York, dos potentes edificios que simbolizaban el triunfo del capitalismo sobre todas las cosas. De un día para otro, un horrible atentado terrorista acabó con ellas.

El colapso de la estructura política de España es algo diferente. Más que un derrumbe repentino, es un proceso paulatino de deconstrucción que sigue el ejemplo de Ferrán Adriá. Un (mal) día dejamos de creer en la Justicia cuando nos enteramos de que el presidente del poder judicial se pegaba la vida padre a nuestra costa. Poco después nos enteramos de que el yerno rubísimo y guapísimo del Rey de España no era precisamente el marido que queríamos para nuestras hijas. Más desilusión sentimos cuando nos enteramos de que Juan Carlos era mejor suegro que rey. La desconfianza ciudadana se extendió como un cáncer de mama, desde el seno del Gobierno hacia el principal partido de la oposición, de ahí a los sindicatos y a la patronal de empresarios. En el día de hoy ya no se puede hablar de cáncer, lo que vive nuestro país es una auténtica metástasis.

Inauguración Exposición Iberoamericana 1929
No es la primera vez que esta casa de vecinos que es España se derrumba y vuelve a ser reconstruida. España tuvo unos felices años 20 en el pasado siglo XX que se parecieron mucho a nuestra década de los 90 e incluso la de 2000. El paralelismo entre ambas épocas es realmente asombroso. En los dos periodos Sevilla y Barcelona fueron sede de sendos eventos grandiososos destinados a hacer creer a la ciudadanía que se vivía una época dorada. Mientras había dinero, nadie se preocupaba por cuestionar un sistema político putrefacto. En el caso de los años 20, la dictadura de Primo de Rivera, en esta época más reciente, el bipartidismo resultante de la Transición.

Los españoles ya no creen en los partidos políticos. Tampoco confiamos en el sistema de las autonomías. Los hasta hace poco orgullosos juancarlistas se esconden debajo de las piedras. Si el edificio se derrumba, ¿dónde nos cobijamos los ciudadanos? Creo que los habitantes de esta casa ya nos hemos dado cuenta de que es necesario coger las herramientas y ponernos a trabajar en la reforma de nuestra vivienda. El problema es ¿qué tipo de edificio queremos construir? ¿Usaremos ladrillo o piedra? ¿Cuántas plantas queremos levantar?
Seamos sinceros, los ciudadanos de este país no tenemos mucha experiencia en esto de levantar arquitecturas políticas. La Transición no fue construida por el pueblo. Nuestra Constitución es una vivienda prefabricada que los políticos hicieron para nosotros y en la que hemos vivido con más o menos comodidad los últimos 30 años. Ha llegado la hora de ponernos el mono de faena y trabajar en la reconstrucción de nuestra casa. ¿Seremos capaces de crear un gran edificio donde todos vivamos cómodos?

martes, 20 de noviembre de 2012

España y Portugal, ¿una unión soñada?

Es recurrente la reflexión sobre lo poco que sabemos los españoles sobre nuestros vecinos portugueses. Estando tan cerca, tenemos un profundo desconocimiento profundo sobre su lengua, su Historia y su Cultura, siendo estas tan cercanas a la nuestra. Sorprende aún más cuando en muchos momentos diferentes España y Portugal estuvieron a punto de convertirse en un solo país.

Isabel, reina de Portugal e Infanta de Castilla
Hace algo más de 500 años, el destino frustró la unión de  dos naciones. Fernando e Isabel, los Reyes Católicos tuvieron cinco hijos, cuatro infantas y un solo varón, el príncipe Juan, destinado a ser su heredero. El príncipe Juan murió muy joven, pasando el título de princesa de Asturias a su hermana mayor, la Infanta Isabel, que estaba casada con el rey Manuel de Portugal. Isabel recibió la noticia de que iba a ser reina de España y Portugal estando embarazada de su hijo, el príncipe Miguel de Paz. Durante el parto, Isabel muere. El bebe que nace se convierte en heredero de ambas coronas, la de España y la de Portugal. Miguel de Paz continúa la maldición familiar, muriendo con tan solo dos años en la ciudad de Granada. Si ese niño que jugó en los jardínes de la Alhambra hubiera llegado a ser adulto, habría heredado España, Portugal y todas las posesiones de ambos reinos en América, África y Asia.

Felipe II, rey de España y Portugal
Fue el bisnieto de los Reyes Católicos, Felipe II el que cumplió el sueño de unificar España y Portugal. Tras la muerte del rey Sebastián I sin descendencia, Felipe se convierte en rey de Portugal, por ser hijo de Isabel de Avís. Durante los  60 años trascurridos entre 1580 y 1640, España y Portugal comparten tres reyes: Felipe II, Felipe III y Felipe IV. Bajo el reinado de este último, Portugal proclama su independencia y se aleja de la órbita hispánica.
Pero el sueño de crear un Estado Ibérico no concluyó con esto. La Historia fue mucho más allá. En la época de Napoleón Bonaparte, España y Portugal compartieron el  sufrimiento de la invasión francesa. La Familia Real española fue apresada por el emperador francés y recluida en el Castillo de Bayona. Juan VI de Portugal aprendió de los errores de su vecino y cuñado Fernando VII y puso tierra de por medio. En 1810 huye con su esposa, Carlota Joaquina de España, y sus hijos a las colonias de Brasil. Años más tarde, la caída de Napoleón permitió la vuelta de la Familia Real lusa a Lisboa. Su hijo Pedro, que había vivido en Río de Janeiro la mayor parte de su vida, quiso permanecer en América. Allí, pocos años después, declara la independencia de Brasil, proclamándose emperador de los brasileños.
Pedro I pudo ser rey de España, Portugal y Brasil
Pedro I de Brasil fue un monarca moderno y Constitucional. Todo lo contrario que su tío Fernando VII en España. Los liberales españoles vieron en Pedro I el candidato perfecto a convertirse en monarca de una nueva nación: rey de España, Portugal y Brasil, emperador de Iberia. Así se lo propuso Mendizábal a Pedro I. Nuestro famoso Mendizábal, el de la Desamortización, tiene el honor de ser la única persona que ha sido sucesivamente ministro de Hacienda en tres países diferentes: Brasil, Portugal y España. El sueño del estadista se vio frustrado por la muerte repentina de Pedro I.
Tras Mendizábal han sido muchas otras las personas que han soñado con España y Portugal unidas. Blas Infante, el padre de la patria andaluza. José Saramago, el portugués canario de Granada. Y aquí estamos siglos después, en el mismo punto. España y Portugal comparten el drama de la crisis. El presidente español pide auxilio a Brasil, la economía emergente más importante de América Latina. Eso sí, nuestras fronteras siguen pareciendo un gran abismo. La Historia se repite una y otra vez. Si hace unos siglos españoles y portugueses compartimos reyes, en 2012, volvemos a ser gobernados por la misma persona: Angela Merkel.


martes, 30 de octubre de 2012

Un matrimonio de desconocidos


Llevan siglos engañándonos. Desde hace cientos de años nos vienen con el rollo de las almas gemelas. El primero en vendernos la moto fue Platón, con su teoría de que somos seres incompletos, divididos en dos mitades condenadas a encontrarse (o no) por azar. Del resto del trabajo se encargó Hollywood y la sensiblería de las películas románticas. ¿Existe tu media naranja?

El matrimonio que nunca fue
En Cádiz existe un perturbante ejemplo de cómo el engaño llega a todos los ámbitos. Si visitáis su Museo Arqueológico no pasaréis de largo por dos de sus piezas más impactantes: dos sarcófagos de época fenicia, la tumba de un hombre y de una mujer, dispuestas la una junto a la otra. Aún hoy, muchas personas las llaman "el matrimonio del museo de Cádiz", pasando por alto el "insignificante" detalle de que casi medio siglo de vida (o muerte) separa a ambas esculturas.
El arqueólogo Pelayo Quintero
La historia de este extraño matrimonio comienza en 1887, cuando el arqueólogo Pelayo Quintero descubre un sarcófago fenicio con forma humana y rostro barbado. Se trataba de un hallazgo único. Todavía hoy, en 2012, solo se han encontrado diez esculturas de estas características en todo el mundo. Aquel encuentro supuso un punto de inflexión en la Historia de la arqueología y también en la vida de Quintero. El arqueólogo, quizás siguiendo la máxima "detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer" se empeñó en pensar que debía existir una compañera femenina para aquel misterioso fenicio barbado. Y así comenzó su búsqueda, prologada durante décadas, de un sarcófago femenino que hiciera pareja con el ya encontrado. Pelayo murió sin cumplir su sueño algunos años después. La sorpresa vino casi un siglo después del primer hallazgo. En 1980, en el trascurso de una excavación, aparece un sarcófago femenino en la ciudad de Cádiz. ¿El lugar? Justo debajo de la casa donde Quintero había vivido. Algunos, incluso, se atreven a señalar que el lugar del descubrimiento estaba situado justo debajo del dormitorio o incluso de la cama del arqueólogo. Cuenta la leyenda que la dama se aparecía en sueños a su buscador, sin que ese supiese interpretar el mensaje. Pelayo buscó por todo Cádiz, menos en el lugar que estaba bajo sus pies.
Cuando el sarcófago femenino apareció, todo el mundo estuvo de acuerdo en que se trataba de la esposa del primero. Sin embargo, estudios posteriores separan ambas esculturas en casi cuarenta años, lo que hace poco probable esta suposición. Pero el destino ha querido hacer de estos dos desconocidos un matrimonio que se muestra bien avenido frente a los visitantes que pasan por el Museo de Cádiz. ¿Qué ocurrirá cada noche cuando las luces se apagan en el arqueológico gaditano? ¿Discutirán? ¿Le echará en cara él a ella su relación secreta con el arqueólogo que tenía su cama justo por encima de su cabeza? ¿Le reprochará ella a él los siglos que estuvo sola bajo tierra?
La Historia hace parejas extrañas. Y de igual manera la Historia nos demuestra que puede existir el amor entre dos desconocidos. Pelayo Quintero se enamoró de la idea de una dama fenicia a la que persiguió toda su vida sin conocer. Los gaditanos se han enamorado de la idea de un matrimonio que nunca fue tal. 
Un consejo: si aún no habéis encontrado vuestra media naranja, mirad debajo del colchón, porque quizás os pase como al arqueólogo gaditano y esté más cerca de lo que pensáis. 

miércoles, 25 de julio de 2012

El instante preciso


El instante preciso, una pintura de Villalta
En la última entrada de mi blog mencioné a Guillermo Pérez Villalta. La figura de este singular artista andaluz no deja de fascinarme. En un blog de arquitectura como este no podía dejar de hablar de él. Porque Pérez Villalta comenzó siendo arquitecto, o al menos intentándolo, porque que yo conozca el único edificio que ha llegado a construir es el maravilloso Kursaal de Algeciras. Pero finalmente se resignó a ser arquitecto de interiores, y digo de interiores porque su obra pictórica y escultórica no deja de representar las interioridades más especiales del ser humano y, en concreto, las suyas propias. La arquitectura está muy presente en su pintura, sobre todo aquella que hace referencia a la época grecolatina. Un capitel dórico por aqui, un mosaico romano por allá... Todo es clasicismo en su contemporánea obra. 

Pero Villalta, además de arquitecto y pintor es escultor. Y hay una obra suya que no deja de sorprenderme. "El instante preciso" ha pasado por los tres estados del arte: pintura, escultura y arquitectura. Comenzó siendo una idea reflejada sobre el lienzo. De  la tela al bronce. De pintura se convirtió en escultura y, como tal, corona el Ayuntamiento de Granada. 
Escultura de Pérez Villalta en el Ayuntamiento de Granada
Se trata de una escultura ecuestre que corona la fachada del Consistorio de la capital del Darro. Un hombre desnudo, con los ojos vendados, cuyo rostro (no su atlético cuerpo) recuerda mucho al del propio Pérez Villalta. El artista gusta de autorretratarse idealizándose en sus obras. Con una mano sostiene una bola dorada y con la otra las riendas de un caballo . La cola al vuelo, una pata alzada, otras dos en inestable posición sobre dos esferas. ¿Qué representa tan misteriosa escultura?
El propio artista tarifeño dice que representa "un momento de felicidad plena". ¿Es ciega la felicidad? Sin duda la prosperidad plena está condicionada por una ceguera, aunque sea parcial. Aquella que nos hace centrarnos en un aspecto positivo lo suficientemente intenso que bloquea lo negativo. La bola dorada del misterioso personaje bien podría representar esa anhelada felicidad. Pero el propio nombre de la obra "el instante preciso" ya nos da una pista. La felicidad no es para siempre, solo dura un instante preciso. Y ese jinete, que muestra orgulloso al mundo la causa de su contento, puede resbalar solo un segundo después porque su caballo no logre mantener el equilibrio sobre las inestables esferas. Pero ese instante, ese preciso instante es tan bello, que no somos capaces de renunciar a él. Podemos caer una y otra vez del caballo, pero  nos volveremos a montar sobre él, sabiendo que su equilibrio siempre será inestable. 
Bajo la escultura hay un reloj con una inscripción que nos da la clave de todo: "Feliz quien ve sus horas en dorado presente". Así que, seamos un poco ciegos, no miremos hacia atrás, tampoco nos agobiemos por el futuro. Vivamos el presente, el momento. Pero¿vale la pena aunque solo sea un instante preciso?

lunes, 23 de julio de 2012

Discordia

Discordia es lo contrario de concordia. La Real Academia de la Lengua la define como "oposición, desavenencia de voluntades u opiniones". La mitología nos da una explicación mucho más poética del término, a través de la famosa Historia de la "manzana de la discordia". ¿Qué no conocéis la Historia? Estoy seguro de que la habéis oído en algún momento... 
Los griegos llamaban a la Discordia Eris, una deidad que no caía muy simpática entre los dioses. Por eso, cuando se celebraron las bodas de Peleo y Tetis, la diosa de la Discordia se quedó sin invitación. La afrenta no debió de hacerle mucha gracia y por ello planeó una terrible venganza. Eris dejó en el banquete de bodas una manzana dorada con la inscripción "kallisti", es decir, "para la más bella". Cuando las diosas Hera, Afrodita y Atenea vieron la manzana, las tres se consideraron inmediatamente las destinatarias del presente, al creer cada una de ellas que era más bella que las demás. Zeus, el rey de los Dioses, decidió que debía de ser alguien imparcial quien decidiera cual de las tres diosas era la más bella. Por eso mandó al mensajero de los Dioses, Hermes, que trajera al joven príncipe de Troya, Paris, para que actuara como juez. 
Y empezaron los chantajes... Atenea, diosa de la sabiduría, le prometió al príncipe troyano convertirlo en el hombre más inteligente del mundo si la elegía a ella. Hera, reina de los Dioses, ofreció a Paris todas las riquezas y el poder del mundo si era la escogida. Por último, Afrodita, diosa del amor, le prometió los favores de la mujer más bella del mundo. ¿Qué escogió Paris? ¿Saber, poder o amor? 
El juicio de Paris de Rubens 

Ese momento decisivo lo han sabido captar muchos de los maestros de la pintura a lo largo de la Historia. Quizás haya sido Rubens uno de los que mejor lo ha representado, con ese gesto pensativo del príncipe troyano, que duda a quién entregar la manzana dorada que sostiene el mensajero de los Dioses. Frente a él, Atenea, con su casco y escudo a los pies. Afrodita, acompañada de Cupido y coronada de flores. Hera, con su corona de reina de los Dioses y junto a un pavo real, símbolo de su poder... 
Juicio de Paris. Guillermo Pérez Villalta.
 Incluso los pintores contemporáneos se han atrevido con el tema. Quien me conozca un poco sabrá de mi debilidad por la pintura de Guillermo Pérez Villalta, un artista gaditano que ha sabido contar el mito a través del lenguaje contemporáneo. A primera vista la obra parece un galimatías, pero poco a poco, si lo vamos comparando con el cuadro de Rubens, vamos descubriendo a cada uno de los personajes. A una exuberante Afrodita con tres pechos, a una Atenea tocada con su característico casco, o a una Hera representada por la fruta de la granada (símbolo de fertilidad) o los atributos del pavo real. Frente a ellos Paris, con su gorro frigio y Hermes con el caduceo. Una visión diferente para una de esas historias de toda la vida...
Pero nos queda saber como terminó la Historia. ¿Qué escogió Paris? ¿Sabiduría, poder o amor? ¿A que diosa escogió como la más bella? El príncipe sentenció que Afrodita era la destinataria de la manzana de oro y esta cumplió su promesa. Helena de Troya, la mujer más bella del mundo, se enamoró de Paris. Solo existía un problema: Helena era una mujer casada. Por eso, cuando Paris rapta a Helena y se la lleva a Troya, el marido de Helena, Menelao, decide invadir la ciudad, dando comienzo a la famosa Guerra de Troya. Así, un acontecimiento anecdótico, la disputa por una pequeña manzana de oro, desencadenó el conflicto más grande de la Antigüedad clásica. Y es que, a veces, son cosas insignificantes, que no parecen tener importancia, las que determinan nuestras vidas. Una palabra, un pequeño gesto, un suceso aparentemente baladí, tiene consecuencias inesperadas. También hay ocasiones en las que buscamos de manera inconsciente una manzana a la que atribuir la voluntad de nuestras disputas para excusar de esa manera nuestra intención de guerrear. Y cada vez que esto ocurre Eris, la diosa de la Discordia, rie a carcajadas...

jueves, 19 de julio de 2012

Cosas del Destino

Moiras o Parcas, diosas del Destino
¿Qué me decís? ¿ Creéis en el destino? A veces uno se da cuenta de que para llegar a un determinado punto han tenido que ocurrir muchas cosas. Todo parece un plan trazado al mínimo detalle por algo ajeno a nosotros mismos. Nuestros antepasados griegos y romanos atribuían esa función a tres diosas, las llamadas Moiras o Parcas, verdaderas arquitectas de la vida. Se habla de ellas como tres hermanas que manipulaban el hilo de la vida de una persona. Cloto hilaba la hebra, dándole vida al individuo. Láquesis medía con su vara la longitud del hilo de la vida. Átropos, tijera en mano, cortaba por lo sano el hilo, poniéndole fin a todo. 
¡Qué injusto! ¿no? Si todo está decidido, ¿para qué vivimos? Si nada de lo que hagamos puede cambiar nuestro destino, ¿para qué esforzarse? En mi propia vida he experimentado como un acontecimiento ha influido decisivamente en otro, hasta trazar un camino que me ha llevado a ser la persona que soy. Esto muchas veces me ha llevado a pensar que todo pasó así porque tenía que pasar. Por doloroso que algunas veces fuera... Hay acontecimientos que llevan inexorablemente al final de una etapa.
Excavación en terraza de la Real Sociedad de Tiro
Alonso Hinojos del Pino debió de ser una de estas personas que creía mucho en el destino. Albañil de profesión (algo muy adecuado para un blog de arquitectura como este) la mañana del 30 de septiembre de 1958 se dirigió a la obra en la que trabajaba, en la Real Sociedad del Tiro de Pichón de Camas (Sevilla). Aquella mañana tenían previsto asfaltar la terraza del nuevo edificio que estaban construyendo en el recinto del club, pero al arquitecto que supervisaba la obra no le convencía que una de las ventanas del edificio colindante quedará a la misma altura del suelo de la terraza y dió la orden de excavar 15 cm más. Esos 15 cm cambiaron la Historia de Andalucía. Aquella mañana Alonso encontró el Tesoro del Carambolo, el mayor hallazgo arqueológico vinculado a la cultura tartésica. ¿Casualidad? ¿El destino? Si el arquitecto no hubiera acudido aquella mañana a la obra, si no hubiera decidido rebajar el suelo, el espléndido tesoro del siglo VIII a.C. hubiera desaparecido para siempre bajo un mar de asfalto. ¿Era el destino de Alonso encontrar el tesoro?
Dicen algunos historiadores que el tesoro del Carambolo fue enterrado por alguna sacerdotisa tartésica con la finalidad de esconderlo, de ponerlo a salvo de algún peligro: una guerra, una revuelta, un cambio político traumático....
No sé si las cosas suceden porque tienen que ocurrir de esa manera. Lo que está claro es que ahora toca cambio de ciclo, no sé si será traumático o no, pero será un cambio. No es un cambio decidido por nadie. Ha sido una Moira traviesa la que ha decidido trastocarlo todo separando con su vara de medir dos hilos que hasta ahora estaban muy cerca el uno del otro. De momento toca enterrar el tesoro y ya se verá si más adelante alguien es capaz de encontrarlo y desenterrarlo. Si eso ocurre o no, ya no será decisión mía. Eso será cosa del destino. 

martes, 10 de abril de 2012

Loco de atar

Luis II de Baviera, el loco arquitecto
En un blog sobre Arquitectura (¿de verdad alguien se sigue creyendo eso de que escribo sobre arquitectura?), no podía dejar de hablar de los locos... Y es que, ¿qué sería de la arquitectura sin la locura? Los grandes monumentos de la Historia fueron construidos por seres megalómanos y egocéntricos que no andaban muy bien de la azotea. Siempre me atrajo mucho la figura de uno de los tantos locos-cuerdos que la Historia nos ha regalado. Me refiero a Luis II de Baviera, el primo de la famosa Sissi, que gobernó aquella tierra a finales del siglo XIX. Fue uno de estos monarcas excéntricos y solitarios que dejó de lado sus obligaciones de gobierno para dedicarse a su verdadera pasión: la arquitectura. A lo largo de su vida emprendió la construcción de tres majestuosos castillos de cuento de hadas:

Castillo de Neuschwastein




Linderhof, Herrenchiemsee y Neuschwanstein. Hace algunos años tuve la oportunidad de visitar el último de ellos, en el que se inspiró el famoso castillo de Disney. En el corazón de un bosque verde se alzaba impresionante reflejando toda la locura, bendita locura, de la persona que lo ideó. Luis II acabó muy mal. Se suicidó junto a su médico y amante tirándose a un lago. Y es que si lo del amor a la arquitectura siempre supo canalizarlo por el buen camino, su amor por otros hombres le causó muchos problemas a lo largo de su vida.
No nos engañemos. La locura siempre, o casi siempre, está causada por el amor. Todos conocemos el famoso ejemplo de Juana la Loca. La hija de Isabel y Fernando tuvo la desgracia de enamorarse hasta las trancas de un mujeriego empedernido, Felipe el Hermoso. Sus continuas infidelidades provocaron en ella ataques de celos, que la Corte y sus súbditos interpretaron como brotes de locura. ¿Quién no ha tenido alguna vez un arrebato celoso? Esta oportunidad fue aprovechada por su marido y por su padre para declararla incapaz de gobernar. La reina propietaria de Castilla fue encerrada en el castillo de Tordesillas donde permaneció desde los 27 a los 76 años. Una mujer traicionada por el poder, por los tres hombres de su vida: su padre, su marido y más tarde su hijo, Carlos I.
Locura y amor siempre han sido sinónimos. Pasión por lo que haces. O Decepción... Traiciones que no llegarás a comprender. Aunque no sabes si realmente te importan... Actos completamente absurdos y carentes de toda lógica. Enamorarte de quién no debes. No saber si amas realmente o a quién. 
En fin ¿Quién no está un poco loco?

Juana I de Castilla, llamada La Loca







viernes, 17 de febrero de 2012

De cuando los españoles gobernábamos en Alemania y nadie nos entendía

España y Alemania no se entienden. Ángela Merkel desconfía de nuestra economía y los españoles desconfiamos de la canciller. Hitler y Franco no se entendieron en Hendaya a pesar de que hablaban el mismo idioma. Parece que estos dos pueblos están condenados a un desencuentro eterno. 
Los españoles, cuando no entendemos algo, decimos que "nos suena a chino". Los alemanes usan la expresión "Das kommt mir spanisch vor", es decir "me suena a español". El origen de esta expresión, parece estar en la Historia.
Fernando I, emperador nacido en España
Todos conocemos la figura de Carlos I de España y V de Alemania. Sin embargo, es menos conocida la historia de su hermano, el infante Don Fernando, que siguió el camino inverso de Carlos. Ambos hermanos eran hijos de Felipe el Hermoso y Juana la Loca. Carlos nació en Gante donde fue criado por la familia de su padre hasta que fue proclamado rey de Castilla y Aragón. Fernando, en cambio, había nacido en España, donde fue criado por su abuelo Fernando el Católico, que hasta el último momento se pensó aquello de desheredar al mayor y nombrar rey al pequeño. Pero finalmente es Carlos quien reclama el trono. Llega a España sin hablar una palabra de castellano y rodeado de colaboradores, por cierto borgoñones y alemanes, a los que pretendía dejar al mando mientras él reclamaba la corona imperial. Los españoles no entendíamos la manera de gobernar de los alemanes y así lo señala un caballero castellano en las Cortes de la Coruña de 1520:
"Ahora ha vuelto a España la gloria que tiempos pasados estuvo dormida. Dicen los que escribieron el loor de ella que cuando las otras naciones enviaban tributos a Roma, España enviaba emperadores. Envió a Trajano, a Adriano y Teodosio y ahora vino el imperio a buscar emperador a España, y nuestro Rey de España es hecho por la gracia de Dios, rey de Romanos y emperador del mundo."
Finalmente, Carlos, comprendió que para gobernar un reino tan levantisco como el nuestro no podía hacerlo desde fuera y decidió quedarse a vivir entre nosotros. Para evitar a su hermano la tentación de  querer hacerse con la corona española lo casó con una princesa centroeuropea y lo mandó bien lejos.
Cuando Carlos I abdica divide sus posesiones en dos mitades: los reinos españoles para Felipe II, los alemanes para su hermano Fernando. Esta fue la manera en los caminos de ambos hermanos se cruzaron: el que nació en Gante acabó gobernando España y el que nació en España acabó reinando en Alemania. 
No fue Fernando I el único español que se hizo con la corona imperial alemana. Su hijo Maximiliano II se crió en Madrid con su primo Felipe II. También el sucesor de este, Rodolfo II se educó en la Corte española.
Al parecer, a estos tres monarcas se les escapaba de vez en cuando alguna palabra en español, lo que provocaba el desconcierto de la Corte. También había ocasiones en las que el emperador adoptaba una decisión que no era comprendida por sus ministros o los nobles alemanes, entonces también se usaba la expresión "Das kommt mir spanisch vor" (me suena a español) para señalar que esa decisión nunca la habría tomado un alemán.
Ahora las tornas han cambiado. Los españoles ya no decidimos nada en Alemania, sino más bien al revés, son ellos los que deciden por nosotros. Así que ya sabéis: si os echan del trabajo, si os reducen el sueldo o si  recortan vuestros derechos, siempre podéis decir "me suena a alemán".


Dedicado a mi prima María y a su familia, que son un puente entre España y Alemania, dos pueblos que hablan idiomas distintos, pero que están condenados a entenderse. 


miércoles, 28 de diciembre de 2011

Nadar en la superficie

Este es un blog de arquitectura muy peculiar. Hecho por un apasionado de la arquitectura que no es arquitecto. Escrito por un constructor de palabras que aún no es periodista. Construido por un artista frustrado que en algún momento se hizo historiador del arte. Por eso no podía dejar de acercarme a la arquitectura a través de la pintura y buscar en ello la arquitectura de mi interior...
Casi todo el mundo conoce el Pop Art, ese amable y publicitario estilo artístico de los años 60, con latas de sopa de tomate, cuadros multicolores de actrices de Hollywood y cómics enmarcados. El Pop Art quizás sea el estilo artístico más genuinamente americano. Refleja perfectamente lo que fue la sociedad de aquel momento y quizás también la actual. Pero no solo los estadounidenses lo cultivaron, y muchos europeos se vieron pronto atrapados por él. El británico David Hockney fue uno de ellos. Cuando llega a los Estados Unidos comienza a reflejar lo que significa para él California: la luz, la modernidad, el consumo, la publicidad, el estilo de vida, su Arquitectura.
Quizás su cuadro más conocido de este periodo sea A Bigger Splash. Una composición sencilla, a base de líneas planas. Un trampolín, una piscina, una moderna y sencilla vivienda de una planta, el cielo azul y luminoso y dos palmeras que rompen la horizontalidad. Todos elementos secundarios y accesorios que no logran distraernos del verdadero protagonista de la obra. ¿Una persona? No la vemos. Está zambullida debajo del agua. Pero ha dejado su huella en la superficie, un gran "splash".

Este cuadro ha fascinado a generaciones de artistas. Pedro Almodovar hace un genial homenaje a Hockney en La Mala Educación, cuando Gael García se tira a la piscina por encima de la cabeza de Fele Martínez.

En la Arquitectura de mi interior también hay una gran piscina. Este cuadro la retrata. A mi no me podréis ver pero estuve en él hace solo un segundo, el chapuzón os da la pista. Yo estoy abajo, en las profundidades. Ese siempre ha sido mi lugar. Ese ha sido siempre mi defecto. Incapaz de nadar en la superficie. Siempre exigiendo a los demás que se tiren de cabeza. El cuadro de Hockney encierra en su aparente simpleza una tarea compleja. "Me llevó dos semanas pintar un evento que dura dos segundos", dijo el pintor. Quizás sería mucho más fácil quedarse siempre en la superficie. Sentarse en el trampolín y jugar a chapotear. Disfrutar con las ondas que se dibujan sobre el agua. Bucear es incómodo. Si pasas demasiado tiempo debajo del agua llega un momento que no puedes respirar. Cuando uno se tira demasiadas veces de cabeza en una piscina acaba agotado, cansado de realizar tanto esfuerzo para nada. 
Todo es mejor para la gente que permanece en el borde de la piscina, al calor del sol, sin descubrir que hay en lo profundo, sin descubrirse tampoco a los demás.
Las ventanas de la casa de Hockney reflejan el exterior, unas palmeras, unos edificios, pero no nos da ninguna pista de lo que hay dentro. Tengo que encargar unos cristales como estos. Está claro que es muy útil eso de que nadie pueda adivinar lo que hay en tu Arquitectura de interior. Pero creo que para eso ya es tarde...
No me busquéis por un tiempo porque no me váis a encontrar. Estaré una temporada en el fondo de la piscina. Y aunque parezca por ello que me encuentro en las profundidades, nada más lejos de la realidad. Estaré en la superficie, más que nunca. Aunque la arquitectura de mi interior tendrá esta vez unos amplios ventanales de cristales tintados.

martes, 18 de octubre de 2011

Sobre el fin de ETA

"Han hecho sufrir a mucha gente durante 40 años y ahora lo tienen que pagar". "No soportaría verlos sentados en el Parlamento, no son verdaderos demócratas". "Han pasado muchos años y aún hoy sin incapaces de condenar con contundencia". "Para superar tantos años de dolor debemos mirar hacia el futuro, sin abrir las heridas del pasado". "Hay que perdonar, pero no podemos olvidar". "Deben pedir perdón". "Tienen que ir todos a la cárcel".
Todas estas frases fueron pronunciadas alguna vez, quizás por muchas bocas diferentes, tal vez por ninguna en concreto. Se referían al final de una dictadura, resultado de una guerra atroz entre hermanos. Apuntaban al franquismo. ¿Pensábais que estaba hablando de otra cosa, verdad? Aludían a 40 años en los que hubo dos bandos diferenciados: vencedores y vencidos. Corría el año 1977 y surgió lo que se ha venido a llamar el "espíritu de la transición". Había gente incapaz de olvidar todo lo que había ocurrido en cuatro décadas de un régimen totalitario. Existían personas que se aferraban al poder y no soportaban escenificar su propia derrota, el final de un régimen que les había hecho élite durante todo ese tiempo. Y, finalmente, hubo una serie de personalidades que supieron buscar el equilibrio, un pueblo generoso que supo priorizar: haciendo todo paso a paso, sin que pareciera que el franquismo hacía concesiones ante la Democracia, pero a la vez intentando contentar a los que tenían sed de justicia (incluso, porque no decirlo, de venganza, es un sentimiento tan humano como cualquier otro). No fue algo fácil, pero el resultado fue una ejemplar y pacífica transición.
Han pasado más de 30 años y estamos en la misma tesitura. Las frases que inician esta entrada vuelven a repetirse para hablar del fin de un movimiento terrorista precisamente iniciado en los últimos años de aquella dictadura. Hay voces que exigen que se haga justicia (con toda la legitimidad del mundo), que los terroristas pidan perdón, que reconozcan el profundo dolor que han causado a las víctimas. Parece que son peticiones lógicas, humanas y totalmente coherentes. También lo fueron las de aquellas víctimas del franquismo que querían que los asesinos de sus padres fueran a la cárcel, que los sicarios del régimen de Franco pidieran perdón por el dolor causado. El espíritu de la transición no permitió nada de eso, y se prefirió que para avanzar hacia la Democracia, había que mirar hacia otro lado. Aquella decisión de nuestros padres hoy es puesta en duda por muchos de nosotros. Quizás sea muy fácil opinar desde la perspectiva actual. Para conseguir consolidar aquella débil Democracia había que ir restándole poder al franquismo paulatinamente, sin que pareciera que nada estaba cambiando. Probablemente hubo miedo a que castigando a los hijos del régimen, la Democracia nunca llegara. Había tantas ganas de Democracia que se optó por el perdón.
¿Y ahora? ¿Hay tantas ganas de Paz como para optar por el perdón? Quizás sea un poco pronto para hablar de ello, aún no se ha producido un gesto conduntende por parte de ETA.

Todo esto me produce sentimientos contradictorios. Entiendo a las víctimas y su desconfianza. Todos los españoles tenemos dudas de que esta sea la definitiva. Puedo incluso entender, no sin cierta repulsión, a los aberztales que ven como lo que para ellos era una verdad mantenida durante décadas se desmorona. Es dificil reconocer que uno ha estado equivocándose durante tanto tiempo. Ojalá fuera así. Resulta irónico pretender que alguien reconozca de un día para otro ser un asesino, cuando cuarenta años, depués hay quien todavía tiene reparos en hablar del franquismo como una dictadura, y es incapaz de condenarlo. Aún nadie ha pedido perdón por el dolor causado por el franquismo. ¿Serán capaces los terroristas de pedir perdón?
Quizás la lección que debamos extraer de nuestros ancestros sea la del equilibrio. Nos enfrentamos a una "Segunda Trasición". La del estado de guerra a la paz. Y en esta delicada situación cualquier movimiento en falso puede ser peligroso. No vale una rendición sin condiciones por parte del Estado, tampoco vale ser intransigentes. Firmeza y cautela, ampliud de miras y equilibrio.
En fin, parafraseando al presidente del Gobierno:
"Merecería la pena la generosidad si así lográsemos la paz".
¿He dicho presidente? Perdón, quería decir expresidente, fue José María Aznar quién dijo esto en mayo de 1998.
Su secretario de Estado de Seguridad también dijo por entonces: ""La palabra rendición total es profundamente ajena a lo que puede suponer la posición del Gobierno en torno a ETA", "El proceso y el procedimiento serán largos. No podrá haber nunca ni vencedores ni vencidos".
Como dijo aquel: "No hay nada nuevo bajo el sol".
Los españoles debemos afrontar el reto de construir la arquitectura de interiores más compleja, la infraestructura más ambiciosa de nuestra Historia, un inmenso edificio de la Paz que el genial Picasso imaginó en forma de paloma.

lunes, 10 de octubre de 2011

La germanización de Cataluña

En los últimos días hemos asistitido a diversas declaraciones insultantes hacia los andaluces por parte de los máximos responsables de la coalición nacionalista Convergencia i Unió. No es nada nuevo, ni exclusivo de la clase política de esa comunidad. La presidenta de la Comunidad de Madrid nos comparó con animales de corral, Ana Mato calificó de analfabetos a nuestros niños y hasta un jiennense, Cristóbal Montoro, que encabezará las listas por Sevilla en la próxima cita electoral, nos llamó vagos. El afán de insultarnos tampoco es exclusivo de la derecha, también desde Esquerra Republicana se puso en duda la honradez fiscal de los ciudadanos andaluces.
En definitiva, estamos acostumbrados a recibir insultos y calumnias procedentes de los más diversos orígenes. La novedad viene en esta ocasión dada porque ha sido muy breve el intervalo de tiempo en el que se han concentrado estos insultos y que además la procedencia de todos ellos ha sido la misma: la cúpula de CIU. El partido de gobierno de Cataluña está intentando vender una idea que desgraciadamente muchos ciudadanos, incluidos algunos andaluces, están dispuestos a comprar. Mas y Durán i Lleida parecen desesperados por justificar su política de recortes causada por una endémica mala gestión de la fiscalidad en aquel país. Y a la hora de buscar los culpables de esa mala administración, en vez de buscarlos en casa, han recurrido a atribuirlo a factores externos. ¿Quién tiene la culpa de que los ciudadanos de Cataluña no pueda disfrutar de una sanidad de primera? España, los inmigrantes y, por supuesto, los andaluces y extremeños.
En el imaginario de este país persiste la idea de que ellos son los que más impuestos pagan y los que menos reciben. Muchos sostienen que su esfuerzo fiscal solo sirve para pagar los excesos y el derroche de las vagas comunidades del sur. La publicación de la balanza de pagos hace algunos años demostró que ese tópico era falso y que los andaluces aportamos a las arcas estatales casi el mismo dinero que percibimos, cosa que no ocurre en Galicia ni en Castilla y León, por poner algún ejemplo y que, ni mucho menos, somos la Comunidad autónoma que más percibe del Gobierno Central. Aún así, parece lógico que el Estado invierta más en los lugares donde más se necesita. Es como si los vecinos de los Remedios (barrio alto de Sevilla) quisieran que el Ayuntamiento inviertiera más en su barrio por aportar ellos más a las arcas municipales. La administración debe inviertir donde son necesarias las infraestructuras con independencia del nivel económico de sus vecinos.

La balanza fiscal sitúa a Andalucí a mitad de la tabla frente al tópico nacionalista de que estamos a la cola.

Sin embargo, hay una clase política empeñada de cara a las próximas elecciones en confrontar a los ciudadanos de diferentes comunidades. Mas y Duran i Lleida parecen empecinados en sembrar el odio de los catalanes a todo lo que viene de fuera, alimentando un sentimiento de superioridad del que es incapaz de reconocer los errores propios atribuyéndolos a lo que viene de fuera. Los nacionalistas han seguido el ejemplo de los políticos alemanes, que culpan de todos los males europeos a los países del sur (Grecia, España, Portugal e Italia) con tal de no reconocer las arriesgadas operaciones que sus entidades financieras emprendieron precisamente en estas naciones. Si un catalán quiere desarrollar cierta empatía hacia lo que sentimos los andaluces cada vez que se nos insulta, solo tiene que escuchar los despectivos comentarios de un alemán hacia la manera de trabajar de los propios catalanes y el resto de los españoles. Ese mismo espítitu de solidaridad paneuropea que reclaman las asociaciones de empresarios catalanes, podría servirles de ejemplo para comprender la solidaridad interterritorial del sistema autonómico. Y es solidaridad, es decir, justicia social, y no caridad, ni ningún regalo.
¿Recordáis el asunto de los pepinos? Alemania fue incapaz de reconocer el error propio y no dudó en atribuirlo a los ineptos agricultores españoles. Finalmente se demostró que la procedencia del virus estaba en la infalible tierra germana. Lo mismo hacen los responsables de CIU, no saben asumir sus propias responsabilidades y la de sus antecesores en el Govern. Se enfrentan a una insostenible situación económica de la que la Generalitat (ocupada por diferentes signos en los últimos años) ha sido la principal culpable. Pero en vez de reconocer el error propio con humildad y realismo , desarrollan un discurso xenófobo, trasnochado y calumnioso en el que los andaluces somos los grandes perjudicados. Durán i Lleida es una persona inteligente y que mide muy bien sus palabras. No parece lógico que sus desafortunadas declaraciones fueran el producto de un "calentón", de la misma manera que las palabras del president Mas, en sede parlamentaria, no podían responder a un "comentario informal", como él lo calificó. Estamos ante unos ataques deliberados e intencionados. ¿A quién le habla CIU? ¿Quién está dispuesto a comprar su discurso despreciativo? La respuesta a esa pregunta la tendremos cuando sepamos cuantos diputados de este partido se sentarán en las Cortes a finales de este año.

Mitos y realidades sobre el PER

Recupero un texto sobre el PER que publiqué hace unos meses:

"En los últimos días se ha escuchado mucho sobre el famoso PER (PLAN DE EMPLEO AGRARIO) y sobre Andalucía y Extremadura una tierra de la que muchos piensan (tristemente incluso algunos andaluces) que vive del subsidio y que son económicamente inoperativas. No soporto escuchar a mi alrededor ciertas cosas que provienen de un desconocimiento total de lo que es el PER y la tendencia que se tiene a confundirlo con el subsidio agrario.
- ¿qué es el PER? El PER no es una ayuda económica directa a los desempleados agrarios, si no que, como su nombre indica, es un plan provisto de unos fondos que el gobierno central da directamente a los ayuntamientos con excesiva dependencia de la agricultura y sin industria en un número determinado de kilómetros alrededor. Con esos fondos se emplea a jornaleros (es decir, empleados agarios discontinuos) en labores de infraestructura para estos pueblos. Con lo cual las personas que se benefician del PER tienen que trabajar.

- ¿qué es el subsidio agrario? Lo que la gente llama incorrectamente PER es el subsidio agrario, es decir, una ayuda por desempleo en el sector agrario. Algunos tópicos que se dicen en torno a él son:

1. Solo se aplica en Andalucía y Extremadura. Esto no es cierto, se aplica a todos los jornaleros en situación de desempleo, pero de los 800.000 jornaleros (trabajadores del campo en situación discontinua) 600.000 están en estas dos comunidades. ¿la razón?: histórica. Mientras que en el norte la agricultura se basa en pequeñas parcelas que trabajan sus propietarios, en Andalucía y Extremadura hay grandes latifundios que trabajan empleados fijos o temporales (estos últimos son los jornaleros).

2. ¿qué hay que hacer para cobrar el subisidio? Cotizar a la seguridad social en el régimen especial agrario durante el año anterior a la percepción de la ayuda y en el año vigente. Es decir, hay que pagar 66 euros al mes a la seguridad social durante dos años (unos 1.600 euros en total aporta cada jornalero a la seguridad social) para percibir luego durante un máximo de 6 meses un máximo de 400 euros. Es decir, un máximo de 2400 euros al año. Durante esos dos años no puedes trabajar en ninguna otra cosa o pierdes el derecho al subsidio. Con lo cual es irreal que una persona pueda vivir con 2400 euros al año, lo que fomenta la economía sumergida.

3.¿Es un despilfarro?. Yo no lo considero asi... Los 66 euros al mes que cotiza cada jornalero soportan casi la mitad de lo que le cuesta al Estado el subsidio, que solo supone el 1.8% de todas las ayudas por desempleo que se perciben en España. Por ejemplo, las ayudas por desempleo de los desempleados de la industria automovilística catalana cuestan mucho más dinero al Estado.

4.El Fraude. Lo que da mala imagen a el subsidio es la existencia de fraude en cuanto a las 35 peonadas que hay que cumplir para percibirlo. Hay quien no las realiza y un empresario se las firma. También hay personas que realizan durante el resto del año otros trabajos en economía sumergida y siguen cobrando el subsidio. Las administraciones deberían de perseguirlo más contundentemente.

Mi opinión:

- El PER como ayuda a los municipios de dependencia agrícola que emplea a los desempleados en labores de mejora de las infraestructuras locales es algo muy necesario y debe de continuar hasta que logremos crear industrias alternativas en estas zonas. Con ello evitamos el éxodo rural que se ha producido en otras comunidades como Castilla y León.

- El subsidio agrario tuvo su razón de ser en el momento de su fundación en los 80 porque estaba dirigido a una población rural analfabeta y con escasas oportunidades en otro sector. Un chico de 20 años en la actualidad puede tener otras oportunidades pero cobrar el subisidio le limita a no poder trabajar en otras cosas durante el año. Pero lo que está claro es que cobrar el subsidio no es ninguna suerte ni ningún regalo, todo lo contrario supone una carga que limita las capacidades de desarrollo de la población."

miércoles, 24 de agosto de 2011

Los Mayas y el Estado Social

Los mayas han aportado a la historia de la arquitectura emblemáticas obras y soluciones. Su contribución a diferentes campos de la ciencia y las artes solo ahora se empieza a valorar. En esta entrada hablaremos de como los mayas pronosticaron hace cientos de años el colapso de otra construcción: la del Estado Social.

La cultura maya señalaba 2012 como la fecha en la que los acontecimientos precipitarían el fin del mundo. Esta predicción ha sido aprovechada por cineastas, novelistas y místicos para pronosticar acontecimientos apocalípticos que irían de las catástrofes naturales a la invasión alienígena. Personalmente nunca he sido muy dado a la ciencia ficción, ni a lo sobrenatural. Aunque coger el periódico cada mañana te hace pensar que quizás los mayas no andaban tan desencaminados...
Bromas aparte, lo que se nos hace evidente es que vivimos una época convulsa, un cambio de ciclo, quizás el fin de nuestro mundo, del mundo tal y como lo conocemos. La sociedad en la que vivimos nació a mediados del siglo XX. Después de dos guerras mundiales y del crack del 29, las naciones europeas propiciaron el nacimiento de un modelo político al que llamaron el Estado Social. Era un paso más en la evolución desde el Estado democrático, que cogía lo bueno del comunismo y lo menos malo del capitalismo. No solo se garantizaba la igualdad y el derecho a la participación, como había ocurrido hasta el momento. Ahora se apostaba por la redistribución de la riqueza y por otorgar a las administraciones una capacidad asistencial que eliminaba las desigualdades y garantizaba los derechos ciudadanos, en el marco del libre mercado.
Este modelo nos ha servido, con sus virtudes y sus defectos, durante más de 50 años. Gracias a él, los ciudadanos hemos sobrevivido a las continuas crisis cíclicas de un sistema imperfecto como el capitalismo. El derecho al paro o a la jubilación, la asistencia sanitaria o la educación gratuita, se han convertido en la seña de identidad de un modelo político europeo que evitaba la sangrante desigualdad de otros patrones como el estadounidense.
Llegados a la época actual, a las puertas de la cabalística fecha de 2012, el modelo que hemos seguido durante más de seis décadas parece estar agonizando. Las economías mundiales se desmoronan ante la estupefacción de los analistas. Lejos de superar las crisisis cíclicas que sacuden  al capitalismo desde su nacimiento, la situación ha empeorado. Unos pocos especuladores han acumulado tanto conocimiento de cómo funciona el sistema, que aprovechan sus movimientos para enriquecerse aún a costa de hacer colapsar a naciones enteras. Sin embargo, el diagnóstico de los gurús no centra sus sospechas en el propio capitalismo y su funcionamiento, sino que ponen en duda la sostenibilidad del Estado Social. Ahi está el error. El capitalismo siempre ha fallado y el Estado Social ha sido el elemento regulador de sus errores. Si ahora renunciamos a él estaremos desprotegidos ante la voracidad de los especuladores.
¿Cuáles pueden ser las consecuencias de esto? La sociedad está alcanzando un hastío cada vez más radical. La desconexión entre ciudadanía y clase política ha alcanzado límites insospechados. Si la crisis del 29 alimentó movimientos totalitarios como el nazismo, el fascismo y el comunismo, ¿qué puede ocurrir ahora? Eso no lo podemos saber. Bueno, quizás los mayas si lo sabían...

jueves, 9 de junio de 2011

Pueblo Soberano

Tenía un poco abandonado últimamente el blog. Pero hoy siento la necesidad de escribir lo que pasa por mi mente ante una de esas rápidas sucesiones de acontecimientos que contribuyen a la construcción de la arquitectura de mi interior, del edificio que yo soy y que supone mi entorno. Hoy algunos de los representantes del movimiento 15-M se han desplazado a las inmediaciones del Congreso de los Diputados, como siempre, dando un ejemplo de pacifismo y organización. Sin embargo, pienso que tanto esta decisión como la anunciada de boicotear las tomas de posesión de los diferentes alcaldes y alcaldesas de España suponen un error. ¿Restamos legitimidad al voto del ciudadano que ha elegido a su regidor? ¿Es más soberana la papeleta o la sentada? Estas últimas actuaciones me parecen poco propias de la moderación ejemplar a la que nos tenía acostumbrada el movimiento y no sé si responderán a un eventual ascenso de sectores más "activistas".
El Congreso de los Diputados es la materialización de la Soberanía Nacional, la esencia misma de nuestra Democracia. Hay quien puede pensar que los diputados y diputadas que hay en su interior no les representan, pero nuestra Constitución no dice lo mismo. Si no estamos deacuerdo, cambiémoslo. Nuestra Carta Magna nos permite, si no lo estamos, modificar este aspecto o cualquier otro de nuestro sistema, siempre que haya consenso. El Movimiento 15-M puede, y sin duda lo hace, condensar muchas de las inquietudes de la ciudadanía. Ese consenso, sin duda, proviene de que sus propuestas no están más que esbozadas y estoy seguro de que si las concretáramos habría, como es lógico y sano, matices no compartidos por todos. Con esto quiero preguntar ¿es legítimo el movimiento 15-M? Parece que si, a la vista del seguimiento que han tenido las convocatorias del último mes. Pero mi pregunta va más allá: ¿es soberano el movimiento? Es decir, ¿podemos restarle legitimidad a los diputados y diputadas elegidos por millones de ciudadanos con su voto para dárselo a unos cientos o miles de personas acampadas? La decisión es nuestra.
Hay quien puede pensar que el Congreso de los Diputados no representa al pueblo. Pero: ¿representa el movimiento 15 M a todos los españoles y españolas? A mi si, a tí también. ¿pero que hacemos con quién no se siente representado? ¿Lo olvidamos? ¿Lo apartamos? Podemos estar deacuerdo en muchas cosas: los niveles de corrupción son alarmantes, la clase política está desconectada del sentir popular y los ciudadanos estamos cansados.¿Pero realmente queremos que la actividad de nuestro parlamento, la institución que lleva siendo 30 años, de manera más o menos acertada, árbitro de nuestra legislación, esté condicionada por personas acampadas frente a su sede?
Me llamó mucho la atención hace unos años, cuando se aprobó la Ley de Matrimonios, la tribuna de invitados empezó a aplaudir entusiasmada, por el gran logro conseguido. Los ujieres del Congreso tuvieron que proceder a desalojarles porque en el interior de la cámara no puede haber manifestaciones ni a favor ni en contra. Los parlamentarios deben de ejercer su función con independencia y autonomía y si la ciudadanía quiere condicionar su acción tiene a su disposición los métodos necesarios para hacerlo.
Quizás sea muy formalista, pero no creo que demos un buen ejemplo con esto. Solo un último recordatorio: la policía que protege la Carrera de san Jerónimo a esta hora no depende del Ministerio del Interior sino de la mesa del Congreso, presidida por Bono y con representantes de los grupos parlamentarios. ¿Qué harán?